Robots 2.0: La revolución laboral, y sus consecuencias

Automation chain

Los robots han llegado, y es para quedarse. De manera paulatina se están introduciendo cada vez en más apartados de nuestra sociedad. Dejemos de imaginarnos a robots “limpiador” llegando a nuestra habitación a despertarnos en vez de nuestra querida madre. No. Esa imagen es probable que no la veamos nunca. Lo  que sí veremos, y estamos viendo, son los primeros coches capaces de conducirse de manera completamente autónoma, drones militares utilizados centenares de veces para realizar ataques aéreos, drones para transportar nuestros paquetes a través de Amazon e incluso un simple robot aspiradora que se limita a no dejar mota de polvo en el parqué. Todos estos son inmejorables ejemplos de robots que conviven con nosotros en nuestro día a día (o lo harán en un futuro muy cercano).

 
¿Por qué se produce este cambio? 
 
Lo primero en lo que hay que reparar cuando nos hacemos esta pregunta es en cuál es la función de estos robots. No sólo están recogiendo nuestro testigo en muchos oficios, también están encargándose de aquellos insanos o imposibles de realizar por el ser humano. Esto libera al operador para poder realizar tareas, en este sentido, mucho más cualificadas, como puede ser su mantenimiento, mejora o incluso creación. Si no lo crees, piensa en los robots que se encargan de mover material de varias toneladas, o de cientos de kilos, lo que eso supondría en su ausencia para un cuerpo de obreros. O pon el robot que se encarga de ensamblar las distintas partes de una lavadora, que tanta precisión requiere, y que produce severas lesiones y trastornos cuando en vez de ser un proceso automatizado es un operario humano quien está en dicho puesto. Los robots hacen, aunque no lo veamos en nuestro día a día, gran parte de los trabajos que no queremos o que no podemos realizar, y nos ahorran mucho esfuerzo y salud.

“Creo que existe un cierto tono peyorativo cuando se dice que los robots están reemplazando a la gente en sus puestos de trabajo. Con el tiempo, se producen cambios fundamentales en la sociedad que acaban aceptándose.” – Alan Bignall, president of ReconRobotics
 
Pero, ¿algúna vez te has planteado por qué se generaliza el uso de robots? No es porque hagan un favor a la humanidad (que lo hacen), sino debido a aquello que mueve la economía, el dinero. Un robot hace mejores productos, los mejores productos llevan a más ventas y mayor satisfacción por parte del consumidor, además de que son más productivos y con ello el precio base del producto tiende a reducirse, y a aumentar el margen de beneficios. Es decir, hacen mejores productos y más baratos.
 
Adentrémonos sin embargo en el tema que tanto está dando que hablar y la razón por la que escribo este post.
 
¿Qué trabajos van a quitar los robots, y cuántos?
 
Smoking Robot - New York World's Fair 1939
Smoking Robot – New York World’s Fair 1939
 
Actualmente a nivel global se están llevando a cabo cientos de proyectos e investigación para promover una revolución de la que se lleva hablando años, y que todavía está por llegar. Si bien es cierto que sabemos cuales son gran parte de los trabajos que desaparecerán (camioneros y conductores de taxi, las ocupaciones masculinas más comunes en los EEUU), y que sólo este cambio ya generará un conflicto que tendremos que abordar en el futuro, el mayor de los cambios queda lejos. La revolución que tanto miedo genera viene de los “robots avanzados”, aquellos capaces no ya de conducir mejor, sino de cuidar a otras personas, de atender a enfermos, de operar sin ayuda del doctor, de atenderte en el banco… de eliminar de un plumazo gran parte del sector terciario en todo el mundo.
 
En cuanto a la cantidad de puestos de trabajo que se verá afectado, el número de opiniones es tan variopinto como a la hora de decidir si es este un futuro halagüeño o desolador. De un estudio realizado a más de 1800 profesionales del sector de la robótica y la industria, el 52% cree que se crearán a la vez que se eliminan más puestos trabajo de los que desaparecerán, mientras que el 48% restante defiende lo contrario. En cuanto al número de trabajos eliminados, las estimaciones varían entre un 40% y un 75%, ambas cifras muy considerables. Además, también queda el interrogante de cómo será la sociedad una vez haya tenido lugar este fenómeno. ¿Cómo serán los nuevos puestos de trabajo? ¿Qué pasa con el toque humano en el sector servicios? Un número considerable de estudios defienden que el futuro de la sociedad será una vuelta al pequeño mercado, a centrarnos en trabajos que impliquen habilidades exclusivamente humanas, especialmente la creatividad, empatía, resolución de problemas y toma de decisiones críticas.
 
¿Qué pasará con los antiguos trabajadores?
 
Independientemente del número, una gran cantidad de puestos de trabajo serán tomados por maquinaria. En este caso, lo fácil es culpar a la maquinaria que desplaza trabajos, que sustituye obreros. Pero centrándonos en la historia, al comienzo de la Revolución industrial, el 70% de la población americana vivía y trabajaba el campo. Sin embargo en la actualidad sólo el uno por cierto realiza estas tareas, acompañados de la maquinaria correspondiente. ¿Y el resto? Con la creación de la industria, sobrevino una ingente cantidad de nuevos puestos de trabajo que simplemente antes no existían. Y lo mismo pasará ahora con la progresiva robotización de los procesos de fabricación y otras áreas del mercado (como transportes, etc.). ¿Reducirá el número de puestos de trabajo? En estas áreas “tradicionales” sí, pero abrirá las puertas a nuevos puestos de trabajo que todavía no llegamos a vislumbrar. No debemos olvidar que esta sustitución de hombre/máquina en trabajos “automáticos” lleva no solo a nuevos, si no también a mejores y más cualificados puestos de trabajo, y con ello a una mejor calidad de vida de los trabajadores.
 
Conclusión y dilema moral 
 
HAL 9000 - 2001: A Space Odyssey
HAL 9000 – 2001: A Space Odyssey
 
Mi conclusión es que vivimos en un mundo de humanos. Los robots o cualquier dispositivo artificial creado por el hombre son, por definición, nuestros. Son una extensión de nuestras capacidades, nos permiten pensar mejor, ir más rápido, mover más cosas… pero las programamos nosotros y los utilizamos nosotros. El problema aquí no es que los robots se hagan con el control del mundo, sino que a ciertas personas les interesa pretender que los robots son responsables de sí mismos. En ningún momento estas máquinas tomarán control de nuestra sociedad, pues no pueden; es una sociedad de humanos, no de robots. La gente, los gobiernos y las compañías construyen, controlan y programan robots. Quienquiera que lo posea y los controle será responsable de lo que hacen.
 
Por ello, en mi opinión, hay que aceptar una revolución programada y progresiva, estando atentos a qué sectores de la sociedad se ven más afectados y, en caso de ser un cambio brusco, intentar reducir al máximo su impacto y promover la “reeducación” de los trabajadores afectados, buscando una transición lo menos traumática posible.

Ninguna decisión sensata puede tomarse por más tiempo sin tener en cuenta no sólo el mundo tal y como es hoy, sino como será mañana. – Isaac Asimov

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