La historia del futuro industrial: cómo surgió la impresión 3D

Objetos impresos mediante impresión 3D
Objetos impresos mediante impresión 3D

La comunidad Maker y la impresión 3D
La historia de la impresión 3D se basa en unas pocas empresas y prototipos, pero para poder comprender en profundidad cuál ha sido la motivación principal y el conjunto de personas que han hecho esto posible, antes hay que conocer a los makers. La comunidad Maker está formada por todos aquellos que en su tiempo libre se dedican a la creación, desde objetos decorativos, mecánicos o electrónicos, hasta software informático. Son cercanos a la cultura del DIY o “do it yourself” (hazlo tú mismo) y el DIWO o “do it with others” (hazlo con otros), y normalmente se ponen en contacto a través de comunidades “maker” en los “hackerspaces”, espacios físicos donde la gente puede compartir ideas, herramientas y conocimientos. Son una especie de talleres donde llevan a cabo sus proyectos y tienen a su disposición maquinaria técnica comprada en conjunto, y que por separado sería difícil de obtener. Estas comunidades se están desarrollando en los principales centros de población de todo el mundo, y tienen un papel transcendental en el desarrollo y difusión de la impresión 3D, una tecnología que comenzará una nueva revolución.

La Historia
Todo comenzó en 1984, cuando Charles Hull inventa el método de la estereolitografía (SLA), proceso de impresión orientado a maquetas para la prueba de prototipos antes de su fabricación en cadena. Ese mismo año crea 3DSystems, empresa líder en el mercado que permitió la utilización a nivel industrial de este proceso. Varios años más tarde, entre 1989 y 1990, S. Scott Crump, fundador a su vez de Stratasys, desarrolló la técnica de Fused Deposition Modeling (FDM), que consistía en la creación de objetos tridimensionales mediante la superposición de capas de material fundido que posteriormente solidificaba con la forma deseada. Con el tiempo este método permitió una mayor difusión de la impresión 3D abaratando costes y permitiendo a pequeños usuarios y talleres no industriales tener acceso a esta tecnología para fines propios.

Durante la década de los noventa se refinan gran parte de estas tecnologías a nivel industrial y surgen interesantes proyectos paralelos, destacando el de dos jóvenes estudiantes del MIT, que diseñaron un modelo de impresión 3D por inyección trucando una vieja impresora tradicional. Al año siguiente fundaron su propia empresa, Z Corporation, hasta ser adquiridos en 2012 por 3DSystems, su principal colaborador. A partir de ahí, la impresión 3D comenzó a perfilarse como una revolución en el mercado doméstico a través del proyecto RepRap, y es donde entra en juego la comunidad Maker. Ante los altos precios de las impresoras 3D, en 2005 el Dr. Bowyer (Universidad de Bath, UK) desarrolla la primera impresora 3D con capacidad de imprimir casi la totalidad de las piezas que la componen. Este hecho constituye la entrada del Open-source en la historia de la impresión tridimensional y un gran paso hacia su normalización en el mercado. Basándose en el proyecto RepRap, surgen a su vez varios proyectos con la misma idea, favorecer el desarrollo de esta tecnología y acercarla al mayor número posible de comunidades. De entre todos sobresale Makerbot Industries, y su modelo Makerbot.

En la imagen los creadores de Makerbot junto a los primeros prototipos.
En la imagen los creadores de Makerbot junto a los primeros prototipos.

Makerbot constituye un hito en la impresión 3D, pues surge como proyecto Open-source que a través de una fuerte comunidad de usuarios (makers) fue tomando forma una impresora que nacía con el objetivo, no ya de poder autorreplicarse a sí misma, sino de poder ser ensamblada por cualquier persona con unas habilidades técnicas mínimas, como si de un mueble de IKEA se tratase. Con esta intención se presentó la Makerbot Cupcake y la posterior Thing-O-Matic (en la foto previa), que alcanzaron entre ambas las 6000 unidades distribuidas. Al mismo tiempo surgieron comunidades de intercambio de ideas y diseños para impresoras 3D, siendo una de las más importantes “Thingiverse”. A partir de 2012 Makerbot Industries dejó de formar parte de Open-source y tomó un tinte más comercial, abriendo sus propias tiendas de distribución y con la intención de ser los protagonistas del cambio industrial y social que supone esta tecnología mediante los modelos Replicator. Este cambio de rumbo no sentó bien entre la comunidad Maker y open-source que veía sus posibilidades reducidas, ni tampoco entre los propios creadores de Makerbot, con la salida de uno de ellos de la empresa.

Otros campos
Tras el fenómeno de Makerbot, la popularización de la impresión 3D ha seguido un curso imparable en todos los campos. Entre ellos, uno de los que más está avanzando y que más controversia y escepticismo genera es de la impresión 3D con fines biomédicos. Sin embargo, la experimentación con esta tecnología en el campo de la medicina no es para nada reciente, sino que se remonta a 1999 con el primer órgano impreso en 3D. Entre sus ventajas destacan que al ser un órgano o una parte de este “impreso” con las propias células del paciente, el riesgo de rechazo era prácticamente nulo. Tras este primer acercamiento entre ambos mundos ha habido muchos más casos exitosos, como la creación en 2002 del primer riñón 3D en funcionamiento, la fabricación en masa de células y vasos sanguíneos o la creación de prótesis útiles y adaptadas completamente al paciente (impresas para él). Han surgido por lo tanto empresas pioneras en este campo, e incluso impresoras 3D de tejidos humanos, como la 3D MMX Bioprinter.

Piezas impresas de la pistola "Liberator"
Piezas impresas de la pistola “Liberator”

Desde joyas de oro hasta la impresión con chocolate, esta tecnología está todavía en proceso de exploración de sus propios límites de fabricación y dará mucho que hablar en los próximos años, pues representa una verdadera “revolución industrial”, o más bien la superación de esta. Pasamos de la creación en serie a la creación personalizada y “al momento” para cada usuario. Además multiplica por mil las posibilidades creativas del individuo, pudiendo dar forma a cualquier prototipo o diseño que tengas en mente. Sin embargo, muchas son las barreras que hay que superar para que termine de ser aceptada de manera general por el conjunto de la sociedad, como por ejemplo, las controversias originadas por la primera pistola 3D imprimible, “Liberator”, que de seguro tendrá que ser debatido en un futuro próximo.
En próximos posts veremos las principales start-ups y empresas de este mercado cuyas ideas están abriendo nuevos campos, pero mientras tanto, aquí os dejo unos cuantos proyectos de la comunidad maker, donde encontraréis desde propulsores para cohetes hasta vuestra propia comida impresa en tres dimensiones.

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Un comentario en “La historia del futuro industrial: cómo surgió la impresión 3D

  1. una tecnología interesante que necesita mayor difusión en los jóvenes de educación media superior para inducir a la ingeniería bio médica y de toda esta tecnología que vendrá a subsanar cantidad de prótesis e inclusive órganos para el ser humano.

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